Fraternidad y libertad
Cada hermano buscó el camino propio por su cuenta, y al final resultó que se complementaban. Y edificaron un sueño común, real, maduro y brillante
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Dirección: Marqués de Gastañaga, 10 - Oviedo
Teléfono: 985 228 232
Cocina: Iván Fernández Feito
Sala: Vicente Fernández Feito
Menú laborales: 15 euros
Menú del peregrino: 26 euros
Menú Anova+: 35 euros ó 41,50 con bodega
Descanso: domingo noche y lunes
Ajuar: de calidad
Tarjetas de crédito: se aceptan.
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Los hermanos Iván y Vicente llevan casi seis años en un bajo centenario que asoma su rotonda de entrada al Campillín. La gruesa mampostería abierta en balcones ordenados y semicubierta de color burdeos apoya sobre los cimientos donde crecía la vieja muralla ovetense; no es mal punto de partida pisar sobre mil años de historia y mirar jardines que cruzan los peregrinos a Santiago por el ya visible Salvador.
No es mal punto de partida y viene siendo un favorable punto de desarrollo. Ya llevan un lustro largo haciéndose un sitio y forjándose un nombre con la virtud de la paciencia, el mérito del esfuerzo y el acierto de la obra; bajo la pequeña barra de recepción destaca la cocina de carbón de Suso, el abuelo, que ambos recuerdan y homenajean «por paisano íntegro y sabio que nos enseñó todo lo que sabemos de huerta y ganado».
Las mesas invitan a sentarse. Y la atención, con consejos claros y prudentes, no se demora a pesar de la habitual alta ocupación.
Se puede comenzar con una terrina de foie artesana que incorpora compota de flores y sésamo, o con unas croquetas líquidas de queso La Peral; la elección entre los chipirones con un risotto de su tinta y la brandada con láminas de bacalao y jugo de pimiento hará dudar; mientras que el codillo confitado acompañado por un cremoso de faba tonka y melocotón asado compite en virtudes con el rabo de buey glaseado vestido de setas y cremoso de patata.
No piense que prima el ensayo. Hay potes caseros, fabada asturiana cien por cien, garbanzos con bacalao y espinacas que desarman soldados, pescados salvajes a la sencillez y unas manos de gochu con cebolla confitada y berza dignas de vaqueiros.
En este punto toca decir que si bien Iván y Vicente nacieron en Oviedo, la familia materna del abuelo Suso posee raíces profundas por la parroquia salense de Malleza. Y los genes de braña y de indiano aventurero pueden adivinarse: Iván estudió psicología, marchó a Londres, trabajó de protésico dental y –amante de la cocina– decidió aprender con Luis de ‘Al son del indiano’ para soltarse luego en Zuberoa, Casa Fermín o Casa Amparo. Por su parte Vicente estudió turismo, dirigió hoteles franceses y españoles, y centrado en sala y vinos compartió con Ivan algunos lugares y aprendizajes como L’ Alezna.
El menú de la cena maridaje con la bodega riojana Luis Alegre da perfecta idea de este encuentro vaqueiro, londinense, tropical, vascongado, tarraconense, carbayón e inequívocamente personal: borona de oricios, calçots braseados, galleta de cordero lechal con huevo poché, cefalópodos encebollados en caldo alimonado, lomoburguer de venado con chalotas y amagüestu y piña colada al jengibre.
«Cuando nos creímos preparados y encontramos el local idóneo pusimos en marcha lo que deseábamos, una cuidada casa de comidas que mantiene el espíritu tradicional y familiar de siempre, aunque adaptado al tiempo presente» -comenta Iván. O Vicente, que tras dejarse barba cuesta diferenciarlos.
Un tiempo difícil al que vencen incrementando la imaginación, rebajando los precios, impulsando los menús y custodiando las calidades.
Y de postre no se pierda la casadiella que fluye con doble nata.
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