Alex y Crespo : la perfección humana
El proyecto de Vicente incorpora el toque de Sampedro
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Dirección: Carretera N-632. Km. 59,6 - Villaviciosa
Teléfono: 985 897 652.
Jefes de cocina: Vicente Crespo y Alex Sampedro.
Cocinera: Isabel Meana.
Repostera: Elena Palacio.
Ayudanta: Ilaz Zejnullahu.
Sala: Tania Vecino Antuña.
Apertura: 28 de abril de 2010.
Descanso: ningún día.
Menú ejecutivo diario (almuerzos y cenas): 25 euros (bebida incluída).
Menú infantil: 16 euros.
Degustación: 50 euros (sin bodega).
Mantelería, cristalería y vajilla: de calidad.
Bodega: excelente.
Tarjetas de crédito: se aceptan.
Aparcamiento: en propiedad.
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Doble Q en realidad ya es triple. Al sentido aportado por Quintueles y Quintes, las aldeas vecinas, y a la doble calidad que añade el Bal Hotel, su prolongación y nuestro último cinco estrellas, se suma ahora una cocina inspirada por el dueto de chefs que forman Alex Sampedro y Vicente Crespo.
Vicente ha convertido su restaurante marinero de la calle Adeflor en un clásico que, con sólo dieciséis años abierto, ya forma parte de los legendarios gijoneses. Si aún el lector no le conociera, pues su discreción es mucha, sepa que este asturiano nacido en Cáceres y crecido en León, con varias direcciones culinarias y varios cursos formando nuevos cocineros a sus espaldas, posee el estilo propio, personal, diferenciado e identificativo que distingue y singulariza a los maestros.
Alex, nuestra joven ‘Caldereta de don Calixto 2006’ al que conocimos mientras colocaba La Casa de la Ribera, en San Esteban de Pravia, a la cabeza creativa del Occidente, y que luego nos asombró cuando hizo de Los Tres Caracoles un primerizo y adelantado ensamble de posibilidades, acaba de recalar aquí tras un fértil paso por La Capilla, de La Llorea.
Y para comenzar elija, por ejemplo, entre una golosa terrina de foie con uvas y membrillo, unos playos y encebollados chipirones de potera o una cálida y verdiperlada ensalada de bacalao al aroma de ajos confitados y cebollino. ¿Le apetecen sabores patrimoniales?
No faltan monumentos históricos magníficamente restaurados como la crema de marisco, la fabada, los callos a la madrileña, las patatas a la importancia, el arroz cremoso con vieiras y berberechos, la merluza del pincho a la sidra con tirabeques, la dorada a la espalda o el chuletón –roxu, madurado, sabroso– de vaca vieja. ¿Prefiere autoría? Decídase por las carrilleras de ternera glaseadas con calabaza, pipas y berros, o por el cochinillo confitado.
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