Ofrecer noches de baile o juegos infantiles entre otras atracciones no debe tapar lo esencial: sus capones, arroces, pitos y potes
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Dirección: Guyame, 6. San Cucao de Llanera.
Teléfono: 985 770 034.
Menú laborables: 9 euros,
Media a la carta: 25 euros.
Propietario: Javier Méndez.
Cocina: Eva MarÃa Rosario del Busto.
Sala: Gustavo Izquierdo.
Tarjetas de crédito: se aceptan.
Descanso: Ningún dÃa.
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Casa Carlos tiene unas cuantas décadas tras de sÃ, las suficientes para haber sobrepasado las bodas de oro. Pero Javier, su propietario y gerente, que venÃa del mundo del mueble y la adquirió por salvarla en un ya lejano mal momento, no repara en que siga siendo, adaptada al presente, lo que siempre fue, un faro llanerense de sidra y tapeo, de comidas a la antigua y de banquetes solemnes, de sobremesas prolongadas y de cenas bailables.
Incluso dispone de exposiciones pictóricas temporales, de servicio propio de autobuses el ‘finde’, o de jardÃn para que la recua infantil corra de atracción en atracción y pegue botes –que algunos mayores envidiarán– por el mayor hinchable asturiano.
Tanto contenido precisa de un adecuado continente, y aquà surge la compleja y completa sucesión de edificios y espacios enlazados con aspecto de remocicada y modernizada calle de pueblo: la entrada, el chigre, el comedor crema, el comedor verde bosque, el gran salón, la terraza veraniega…
La limpia calidez de los interiores, con muebles, cuadros y detalles bien planteados, deja a las claras que no se está en un supermercado de comidas, sino en un restaurante noble de cocina grande y respetuosa que Eva MarÃa dirige sabiamente desde 1980, cuando se produjo un primer cambio de ubicación y planteamientos.
No toca aquà comentar la cena baile a 19 euros de los sábados, ni la veintena de cazuelitas a elegir por 2,50 euros, ni los provistos menús asturianos que repasan potes, carnes y quesos; toca centrarse en las propuestas y alternativas que por sà solas respaldan la visita. Y la primera a destacar es el menú del capón que, por 38 euros, incluye jamón ibérico, espárragos rellenos de centollo, tarta milhojas de turrón, vino crianza, café y –por supuesto– el protagonista, un capón de raza pinta asturiana.
Dado que el capón o pitu castrado come mucho y sano, lo que le proporciona un aroma, una terneza y una ‘grasina’ deliciosas, y que además resulta caro y difÃcil de encontrar, la ocasión de saborearlo la pintan calva (y el dicho viene peripintado pues les cortan la cresta para que no ‘galleen’).
De cuchara disponen de lo clásico en puntillosa y generosa versión clásica;de arroces lo mismo;de pescados, la merluza rellena con calamares o la cola de rape negro en jarabe de cÃtricos destacan y seducen, y de carnes –todas selladas por el Consejo Regulador Ternera Asturiana– elegimos el solomillo de ternera hojaldrado o el entrecot maduro y madurado.
La existencia de varias degustaciones a precio cerrado permiten conocer y componer de antemano la factura exacta a pagar, algo que los tiempos van imponiendo y generalizando.
De terraza a chigre, de chigre a sala, y de sala a terraza, la tarde discurrirá plácidamente excepto para los deportistas, que cuentan con su gran pantalla de triunfos y decepciones, y para los niños, que no pararán quietos; pero en su ‘kindergarten’, reserva segura y propicia del sosiego ajeno.
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