AntologÃa de especialidades maliayas
Duplicó capacidades y desahogó los llenos de dÃas festivos y no festivos, asà que aquà es un placer esperar sentado entre culinos y aperitivos por lo elegido, que se prepara siempre al momento
| |
 |
| |
Dirección: Calle Maliayo, 1 - Gijón
Teléfono: 985 891 152
Propietario y encargado: Amable Bedriñana Sariego
Cocinera: MarÃa Luisa Gil Pandiella
Descanso: martes
Menú laborables: 8 euros
Media a la carta: 30 euros
|
| |
Ver mapa más grande |
Cada vez suena más. Y no sólo porque su propietario, Amable, haga siempre honor a su nombre salvo cuando protagoniza alguna engarradiella con concejales que cree vulneran sus derechos. También por su clara, sencilla y profunda inspiración maliaya, que unir al nombre antedicho los apellidos Bedriñana y Sariego obliga y da carácter. Y en consecuencia las materias primas que elige y usa, siempre que pasten o florezcan entre La Ñora y la Venta del Pobre, tienen preferencia absoluta, trátese de los preciosos y escasos muergos y almejas de la rÃa, trátese de las cremosas fabas del cura, trátese de los pescados recién conseguidos, trátese de las carnes rojas y los compangos de gochu.
«Trato con pescadores y ganaderos amigos desde tiempos que siempre buscan y me ofrecen aquello que quiero, y en materias primas, del huevo de pita caleyera al salmonete de roca, me paso de exigente» –proclama contundente y orgulloso.
Y resume en tres lÃneas una biografÃa que darÃa para un par de tomos: «Me metà en el mundo de la hostelerÃa casi desde neñu, y aunque trabajé temporalmente en una pomológica, e incluso tuve una popular discoteca, mi vocación era fundar un sidrerÃa distinta y distinguida». El logro admite pocas dudas.
Vecino frente por frente de la vieja, férrea, luminosa y patrimonial plaza del Mercado, sólo padecÃa un inconveniente: el limitado aforo. Su chigre quedaba demasiado pequeño para los numerosos comensales que piden las –oficialmente premiadas por concurso– fabada asturiana y fabes con rabo de toro; o el pote de verdura, el arroz caldoso con almejas de la rÃa, los calamares frescos en tinta, el rubiel a la espalda, el pixÃn a la plancha, los cachopos de merluza y ternera, el repollo relleno o el cabritu guisáu.
Va para dos años que el inconveniente desapareció, pues Amable pudo unir al local original otro lindante que ejerce de comedor claro y reposado, asà que las posibilidades de llegar y besar el santo se han duplicado entre mamposterÃas nobles donde cuelgan paisajes asturianos salidos de pinceles destacados.
Si Amable se encarga del buen aprovisionamiento y servicio, la cocina queda bajo la autoridad y habilidad de MarÃa Luisa Gil: «Me esmero al lÃmite en tratar lo mejor posible cada ingrediente para que el resultado final reúna y sume el acierto de las partes» –concluye. Y eso el comensal lo nota.
 |