El árbol del puerto
Llamarle clásico no es faltar a la verdad, pero considerarle renovador, tampoco
| |
 |
| |
Dirección: Calle de La Riba, 20 - Luanco
Teléfono: 985 880 410.
Propietario y gerente: Ramón Menéndez Artime.
Cocina: MarÃa Gabriela GarcÃa y Carlos Mendiluce.
Sala: Rubén Artime.
Menú laborales:25 euros.
Cierre por descanso: martes.
Ajuar: de calidad.
Tarjetas de crédito: satisfactorias.
|
| |
Ver mapa más grande |
¿Por qué tan conocido restaurante luanquino lleva el nombre de la villa que preside el árbol simbólico de los fueros vascos? Nace de una historia de amor, la del guernicarra MatÃas Miangolarra con la capital de Gozón, que además descubrió durante su luna de miel y donde él y su esposa decidieron dedicarese a lo que mejor sabÃan: la buena cocina. Que alguien de fuera convierta la capital de Gozón en patria adoptiva se nos antoja decisión común y lógica. Pero si el nuevo hogar domina el puerto con una galerÃa que contempla los coloridos atraques de las barcas pesqueras, la concha de la Ribera y los recortes costeros hasta la Campa de Torres, la decisión se vuelve trascendente.
Ganado el retiro, MatÃas dejó su cocina marinera construida con desembarcos en la misma antojana, sus saberes vizcaÃnos y los vistosos salones en manos de sucesores desacertados, hasta que hace tres años retornó al camino adecuado con Ramón, que supo levantarlo, renovarlo y renombrarlo. Este actual gerente y encargado es un luanquino de cepa arraigada y familia hostelera; baste señalar, para situarlo, que sus padres poseen los populares y vecinos bar El Muelle y sidrerÃa Isla del Carmen.
«Terminé estudios en la Escuela de HostelerÃa de Galicia, administré establecimientos cantábricos y caribeños –dos polos de la asturianÃa siempre compatibles– e incluso ocupé direcciones regionales del ramo; la posibilidad de recuperar el prestigioso pasado del Guernica hizo que abandonara cualquier otro proyecto».
La carta subraya lo que diariamente proporcionan el mercado y los propios pescadores: «Si consigo, por ejemplo, un magnÃfico rodaballo, sigue nadando en mis viveros hasta que le llegue el momento» –añade Ramón, partidario de las transformaciones mÃnimas y los sabores sin disfraces. MarÃa Gabriela y Carlos manejan con suma habilidad las tarteras, las sartenes y el horno, sin embargo adoran la plancha, lo lógico.
Las calderadas y calderetas tradicionales de la villa reivindican el pasado y honran el presente junto a los arroces de almejas y calamares, de pulpo y oricios, de bacalao o, saltando del litoral al corral, de pitu caleya. Y quien desee una sesión sensual de mariscos locales sólo al perfecto punto de cocción y sal no ahorrará elogios (ni lógicos haberes).
Tambien jugosos y complejos pasteles frÃos de centollo y platos que marcan tendencia.
 |