| El Campanu |
|
|
|
| Escrito por Luis Antonio Alías | ||||||
| Jueves, 06 de Abril de 2006 00:00 | ||||||
Con la rula por principal vecina
El puerto riosellano, aunque ampliado y resonante en lo deportivo, no pierde su sustancial carácter marinero, y las chopas, las lubinas, los pixines, los rodaballos, los besugos, los chicharros, los rubieles y cuanto fruto producen los fértiles caladeros próximos pasan a la cocina de El Campanu para que las expertas y veteranas manos de ‘el Coci’, sin apenas desvirtuarlos, sólo al calor de la plancha y del horno, o como mucho de una ligera salsa, los mantenga fragantes de mar y roca. El restaurante, que además tiene su acceso chigrero y vinatero y, cuando el sol luce y alegra, terraza, vive días de recién nacido, pero a juzgar por el éxito, el visitante no avisado lo tomaría por un clásico de la villa. Y algo hay: con nuevas orientaciones y derroteros recoge, hereda y traslada las experiencias adquiridas en El Campanu de Cangas de Onís, ahora centrado en su faceta hotelera. ¿Y lo de nombrarle Campanu? Razones sobran: José Manuel, apodado cariñosamente ‘El Marqués’, pescó el campanu de Asturias en el Esva allá por 1996; los campanos del Sella y del Eo en el 2003 y nuevamente el de Asturias en el 2005. Pero, por si fuera poco, su mujer Mariola pescó el campanu del Cares en el 2004, inaugurando la nómina de mujeres poseedoras de tal distinción. Y hace unos días adquirió el Campanu del Sella. Sépalo, anótelo y si quiere probar una de sus rodajas dese prisa; recuerde que fuera del inicial de cada río ningún otro puede comercializarse, y resulta más fácil conseguir caviar beluga que salmón asturiano. Ajustándonos al capítulo manducatorio, la carta presenta con tonos actualizados un repertorio comarcal y clásico que vela especialmente por las materias primas frescas y generosas de las sierras del Cuera y La Escapa, las vegas del Sella y el borrascoso cantábrico. Así ocurre con las verdinas de Ardisana henchidas de marisco o caza, con los calamares de potera, con la ensalada de la casa –almejas, pimientos, pulpo, setas, verduras y aliño cuidado–, con la crema de nécoras, con las navajas y las almejas, con los fritos –bacalao, pixín, merluza– y las parrochas, con los pimientos rellenos de bacalao y con un etcétera largo y cambiante. Junto a la ensalada de la casa, otras ensaladas, pensadas y combinadas por Juan, un cabraliego especializado en entrantes y postres –as deliciosas peras al vino y la mantecosa tarta de quesos y arándanos aconsejan no prescindir de los dulces finales– ocupan lugar relevante, y la llegada del verano aumentará la demanda de combinaciones sugerentes y refrescantes. Quienes gusten de las contundencias nutricias reparen en la fabada, las fabas con almejas, la paella con bogavante, y las precitadas verdinas, y sepan que las carnes responden a las mismas selectas exigencias que los pescados, llámense escalopines de ciervo al cabrales, escalopines de ternera al gamonéu, entrecot y chuletón de ternera, solomillo al fuá, cabrito de Ponga con patatinos... «Soy guarda forestal del Parque Nacional de Picos en excedencia, y curiosamente amo por igual la naturaleza y la hostelería; con mis hermanos inauguré el hotel restaurante de Cangas, y con MarIola, hija de la propietaria del camping de Covadonga, decidí renovar proyectos aquí, frente al puerto riosellano. Una decisión acertada vista la magnífica acogida», dice.
|
||||||
| Última actualización el Miércoles, 15 de Septiembre de 2010 17:08 |
| Mis recetas | Mis vídeorecetas | Foro |
ATENCION: Regístrate y accede para comenzar a publicar tus recetas favoritas, subir vídeos y enviar opiniones al foro gastronómico |
||||||||||