Las nuevas grandes cocinas se consolidan junto a los clásicos. Allà están desde La Taberna del Zurdo a Ca’ Suso, pasando por el concepto de Naguar. La restauración local mira al futuro
Dice la crÃtica experta, –nombres como Vilabella, Méndez-Riestra y Eufrasio Sánchez–en estas mismas páginas, que es desde donde cada semana escriben, que la próxima estrella Michelin de Asturias será para La Taberna del Zurdo, si no la recupera antes Casa FermÃn, que fue el primero de la región en tenerla.
Se equivoquen o acierten, porque los franceses son caprichosos y no en pocas ocasiones el Colegio asturiano de CrÃticos recela de ellos, está claro que en Oviedo hay candidatos. Luego, cada uno puede tener sus propias preferencias.
Quizás no le vaya a tocar un galardón asà a Naguar, a pesar de ser el flamante campeón de Oviedo de Pinchos – y de Asturias– y de tener unas instalaciones que, para el momento, podrÃan describirse como atestadas de gente. No, pero sólo por el tipo de cocina, de concepto y de negocio, que no encaja en los cánones, a pesar de que su máximo responsable y cabeza ‘cocineril’, que dirÃa Vilabella, sea un cocinero de los capaces de marcar el ritmo y hasta la tendencia y que, además, ya sepa lo que es tener la dichosa estrella.
Tampoco, de momento, los callados hermanos Feito, que han logrado, a base de platos, horas y esfuerzo alejados de cualquier flash y devoción por las cámaras, regentar uno de los mejores restaurantes de la ciudad, Ca’ Suso.Uno de esos lugares de culto que mira el producto, como marca la asociación a la que pertenecen, Anova+, que exhibe el chosco o el cerdo asturcelta y que procura, más allá de una atención correcta, que la cena o la comida sea algo más, una experiencia y, detalle importante para la época, contenida de precio.
También le queda camino al 180º CentÃgrados, de Edgar de Miguel, que está provocando admiración en la ciudad, con apenas unos meses de andadura, en el mismo local que en su tiempo la levantara otro grande de los fogones, Alex Sampedro que ahora regenta el Doble Q de Quintes. Vinos, tapas y un menú degustación joven, que llama la atención por proponer, al menos en parte, algo distinto.
Están en Oviedo también los Loya, con Javier y su Deloya del Hotel HUSASanto Domingo y su recién estrenado BlackBar, como uno de los locales de moda donde poder disfrutar de un combinado o trago largo como en pocos otros sitios.
No varÃan en calidad, al más alto nivel de la restauración asturiana, Del Arco, Conrado, La Goleta,Bocamar o el I+Drink, por volver, con este último, a los combinados. ‘El mejor Gin Tonic de España’, como se le presentó en el último congreso de gastronomÃa de Vitoria.
Hay además en la ciudad, apuestas decididas por lo novedoso, como ocurre con el Quemedas, una suerte de Starbuckss, con una imagen renovada, comida dulce y salada y un atractivo irresistible para los más pequeños, jóvenes y los que asà se sienten. Quizás de aquÃ, salga una cadena.
En lo dulce, ya lo cuenta Eduardo Méndez-Riestra, uno de los grandes expertos, Oviedo tiene poco parangón. Desde Peñalba a Rialto, Camilo de Blas, La Mallorquina,Verdú, Ovetus, ConfiterÃa Asturias... han marcado siempre el ritmo de una ciudad golosa, llambiona que ahora, también, puede disfrutar de El Pequeño Café de ParÃs, con un jovencÃsimo pastelero de 17 años que ha conseguido ser al referencia de los desayunos en la zona del Distrito Gourmet.Porque en Oviedo, además de establecimientos individuales, hay zonas que tienen estilo propio.Distrito Gourmet en la avenida de Galicia y aledaños, con una oferta amplia y de calidad; el Boulevar de la Sidra, en la calle Gascona, que celebra eventos continuos y siempre ofrece un culÃn y una tapa al turista y al ovetense, o la Ruta de los Vinos, que se esfuerza en renovarse y que marca el principio de la zona centro gastronómica, al lado de la estación de Renfe.
Hay además grandes aportaciones individuales como la tienda gourmet Umm Qué Rico,donde encontrar grandes quesos bien tratados, o la apertura de la tienda de Coalla, dirigida en su sección de vinos por Maxi, el primer sumiller de Asturias. También apuestas como la de Ganaché, una pequeña tienda que vende complementos para los puncakes, tan de moda en estos tiempos. Y otras, de las que no pueden faltar en una ciudad que se precie, al margen de las estrellas Michelin, como una sidrerÃa de bandera como la Ovetense, donde hay que probar el jamón asado al estilo SerafÃn; una vinaterÃa que se mueve como el Vinoteo, donde todo aficionado a la gastronomÃa deberÃa asistir a una de sus catas o una pizzerÃa como la de los Italianos, que en su publicidad, ya avisan: ‘esto no es comida rápida’. Asà es Oviedo, una marca con estrella.
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